miércoles, 2 de junio de 2010

Mala leche, mucha plata y el imperio contra Pata.


No he podido evitar copiar el genial título de un artículo del diario El País allá por el 2006 que hablaba de los problemas del científico Manuel Patarroyo, descubridor, o mejor dicho inventor, de la primera vacuna importante contra la Malaria.

No he puesto en su nombre un enlace a la Wikipedia ya que la historia rodea a este genial científico y su descubrimiento provocó tal terremoto que tanto en la Wiki como en gran parte de la información que hay sobre él en la red (que es mucha)está muy desvirtuado y bastante sesgado. Y es que hay intereses muy poderosos para que esto sea así.

La culpa de todo fue una ocurrencia que tuvo este hombre, una aberración, un insulto al mismo Dios todopoderoso y su discípulo el Dollar, una barbaridad de magnitud apocalíptica que iba contra las bases de la medicina moderna.

Nada menos que quiso donar el descubrimiento a la humanidad y liberarla de PATENTES COMERCIALES. Que sí, que sí, que este "loco" pretendía anteponer millones de vidas a su enriquecimiento personal, y lo que es peor, al de las multinacionales farmaceúticas que tanto se preocupan por nosotros y sobre todo por los países pobres donde la malaria mata millones de personas.

Lógicamente éstas intentaron hacerle entrar en razón ofreciéndole 74 millones de dólares por la patente, cheques en blanco y todo tipo de presiones. Pero el tío que no y que no. Finálmente la donó a la OMS para que iniciara una campaña de producción en masa con la condición de que se fabricara en un pais pobre como el suyo (Colombia)con gastos de producción mínimos y de paso generar miles de puestos de trabajo.

A partir de aquí comenzó la pesadilla para Patarroyos. Hay que decir que este colombiano ha sido galardonado con más de cincuenta premios internacionales, el más conocido para nosotros, el "Príncipe de Asturias", y candidato al premio Nóbel en varias ocasiones. Es ni más ni menos que el descubridor del método de creación de vacunas sintéticas, que además de la Malaria tendrá aplicaciones en infinidad de enfermedaes. Reciéntemente ha establecido modelos matemáticos para desarrollar estos trabajos.

Todos fueron contra él, empezando por sus colegas a sueldo de las grandes farmacéuticas, recibió acusaciones patéticas desde el poder y finálmente presiones de la banca que decretó el embargo de sus laboratorios.

La OMS, que es un organismo de las Naciones Unidas dónde confluyen toda clase de intereses políticos, económicos, farmacológicos, etc, guardó la donación del colombiano y se desentendió de ella alegando falta de efectividad y problemas con los requisitos impuestos, que no eran más que desarrollar la producción en Colombia y controlar diréctamente su reparto entre los más necesitados.

¿Falta de efectividad? Aunque la primera vacuna era precaria consiguió unos resultados de más del 30%, lo nunca visto. La malaria ocasiona 3 millones de muertos al año en todo el mundo. No hay que ser Einstein para deducir que estaría salvando en estos momentos un millón de vidas todos los años.

Dicha vacuna, llamada Spf66, fue desprestigiada por los mismos que perdían el culo para comprarla por 74 millones, incluso por algún científico traidor que habló maravillas de ella tan sólo meses atrás, antes de conocerse la decisión de Patarroyo. Los EEUU desarrollaron una variante y la aplicaron en Tanzania con resultados del 3%, muy por debajo de la vacuna original desarrollada por Patarroyo, y usaron estos datos para desprestigiarla a pesar de que es evidente que tanto en su fabricación como en su aplicación, los deseos eran que no funcionase. 3 millones de muertos al año es un negocio descomunal al que no se quiere renunciar.

Sí en cambio hay otra vacuna, la RTS, avalada por la OMS y financiada por corporaciones como la de Bill Gates, patentada por la farmacéutica GlaxoSmithKlain, con una eficacia parecida pero con un efecto secundario muy preocupante que hace que sea peor el remedio que la enfermedad, nunca mejor dicho. Este efecto secundario se llama Apoptosis, y hace que con el tiempo las personas vacunadas se vuelvan menos resistentes a la enfermedad y tengan más posibilidades de contraerla. Una mierda de vacuna. Según la farmacéutica los gastos de producción serán elevados y su coste rondará entre 10 y 30 dolares por dosis siendo necesarias tres posologías, por lo tanto el coste final sería de entre 30 y 60 dólares. La vacuna del doctor Patarroyo en cambio costaría 20 centavos de dollar las tres dosis, y tiraría por tierra los millones de dólares invertidos por EEUU para desarrollar una vacuna. Esto no interesa nada a la OMS ni al mundo empresarial que la dirige. Una vergüenza.

Léase "Malaria: el asesino que pudo haber sido derrotado." http//mitosyfraudes.8k.com/artículos%2d2/killerEsp.html.

Patarroyo es víctima de un continuo intento de desprestigio internacional manipulando información, falsificando y ocultando datos, ensayos etc... Algunos de sus colaboradores renegaron de él a cambio de millones de dólares. A pesar de todo gracias a su talento sigue cosechando portadas en las principales publicaciones científicas internacionales.

Mención especial merece el español Pedro Alonso, antiguo discípulo de Patarroyo y traidor a la causa, que ahora suelta pestes sobre él e intenta desprestigiarlo. Leer sus artículos cuando trabajaba en el desrrollo de la Spf66 y leer lo que dice ahora de la misma vacuna y los mismos trabajos, es prueba suficiente de la calidad de este personaje. Y es que algunos cambiarían a su madre por una portada, un artículo en la prensa o unos segundos de televisión.

En febrero de 1995 los Institutos Nacionales de la salud de EEUU organizaron una conferencia sobre Malaria en Arusa (norte de Tanzania). España no fue invitada por haber sufragado el primer ensayo de la Spf66 colombiana (no la de EEUU) en Tanzania. Tampoco el doctor Patarroyo a pesar de encontrarse en Tanzania. Sí en cambio fue invitado el doctor Pedro Alonso que trabajaba ya para el Clinic de Barcelona, que había recibido cerca de 100 millones de pesetas de EEUU. Allí se habló de desprestigiar el trabajo de Patarroyo y lo que es peor, de estrangularle económicamente.

Finalmente, el Banco Bilbao Vizcaya, ligado al Clinic, terminó embargando a Patarroyo el Instituto de Inmunología San Juan de Dios con todo su equipamiento y provocando la desbandada de los mejores recursos humanos de Patarroyo. Curiosamente, poco después el doctor Pedro Alonso comenzó a desarrollar el producto norteamericano de los laboratorios de GlaxoSmithKlain (GSK), y el dinero internacional, incluyendo la mayor aportación de la historia del magnate Bill Gates, empezó a fluir al Clinic de Barcelona.

Además, el dinero que el gobierno español cedió a para que Patarroyo desarrollara la Spf66 en cinco paises, se lo llevó Pedro Alonso al Clinic de Barcelona aprovechando que Patarroyo aún no tenía la nacionalidad española.

Cuando poco después Patarroyo viajó a Mozambique acompañando a S.M. la reina Sofía para supervisar la cooperación española en Malaria, fueron recibidos por el doctor Pedro Alonso que se sintió muy importunado y dijo que no tenía dinero y que no le había reservado hotel. Patarroyo respondió: "de que dinero me hablas ¿del tuyo o del mío? Tuvo que pagarse él el hotel mientras que Pedro Alonso se gastaba el dinero que España había donado a la vacuna de Patarroyo.


En alguna televisión se ha hablado del Dr. Pedro Alonso como el inventor de la vacuna estadounidense (RTS), algo completamente falso. Fue el coronel del ejército americano Ripley Ballou, y vicepresidente de GSK.

Todos estos: Ballou (que después de tantos años sin resultados se ha ido), Alonso, El BBVA, La OMS, el ejército americano... Todos saben que su vacuna, lograda reciéntemente, ofrece los mismos resultados que la de Patarroyo hace 15 años, y además tiene el enorme problema de la apoptosis, que omiten sibilinamente en todas sus declaraciones. Incluso Ballou se inoculó malaria tras probar su vacuna y contrajo la enfermedad que casi le mata. Soldadito americano tenía que ser. Por cierto, que Patarroyo se ha vacunado con la Spf66 y lo ha hecho con su mujer y sus hijos, sabiendo que no tiene efectos secundarios. En cambio la RTS no era probada por los científicos de la farmaceútica, sabiendo el problema de la Apoptosis.

Si han leído el libro de Le Carré "el jardinero fiel" o han visto la película, todo esto les resultará familiar.

A pesar de todo Patarroyo sigue investigando y hay muchas esperanzas de próximamente patente un desarrollo mejor de la Spf66 que llama Colfavax (Colombia Falciparum Vacuna), una versión mucho más avanzada que la original.

Es lícito que las farmacéuticas intenten ganar dinero, pero no a costa de los más necesitados, y este caso de la Malaria es realmente vergonzoso, superando con creces al reciente fraude de la gripe, que al menos nos timó a los del primer mundo.

"Cuando fui a ver a César Gaviria, el presidente de mi país, para decirle que iba a donar la patente, me dijo: ‘La vacuna existe porque tú existes. Es tuya y puedes hacer con ella lo que te plazca. Gracias por mencionar a Colombia'.

Cuando reuní a mi equipo para comentar esto, hubo alguien que se levantó y me dijo que habíamos estado trabajando toda la vida para eso y que no podía cambiar las reglas del juego.

Las cifras que se barajaban eran centenares de millones de dólares, pero estaba convencido de que si la vendía, nadie de los países en vías de desarrollo iba a tener acceso a ella. Hubo incluso uno de los representantes de los medios farmacéuticos que me dijo que acabase con esta imbecilidad, que mi vacuna valía 20 céntimos, y que para que una vacuna fuese seria debía venderse por encima de 25 dólares. Pero en África la inversión en salud es de 12 dólares al año para toda la salud. Nadie podría comprarla a ese precio en África."



Podrían estar salvándose un millón de vidas al año en el tercer mundo desde hace 15 años, y con el apoyo necesario se podría haber conseguido una vacuna mucho más eficaz, pero se está trabajando inténsamente justo para lo contrario, es decir, intentar evitar que Patarroyo lo consiga y que los EEUU pierdan los millones invertidos.

UNA VERGUENZA.

http://www.nodo50.org/tortuga/Vacuna-contra-la-malaria-Se-sabe

http://www.um.es/campusdigital/entrevistas/Patarroyo.htm

Confesiones de un ganster económico.


"Los gángsteres económicos (Economic Hit Men -EHM-) son profesionales generosamente pagados que estafan billones de dólares a países de todo el mundo. Canalizan el dinero del Banco Mundial, de la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID) y de otras organizaciones internacionales de «ayuda» hacia las arcas de las grandes corporaciones y los bolsillos del puñado de familias ricas que controla los recursos naturales del planeta. Entre sus instrumentos figuran los dictámenes financieros fraudulentos, las elecciones amañadas, los sobornos, las extorsiones, las trampas sexuales y el asesinato. Ese juego es tan antiguo como los imperios, pero adquiere nuevas y terroríficas dimensiones en nuestra era de la globalización.

Todo lo sé bien, porque yo he sido un gángster económico."

Así comienza el libro de John Perkins, un EHM arrepentido que ha vivido desde un punto de vista privilegiado los grandes acontecimientos de la historia reciente del mundo.

«La misión que tengo asignada es hacer de ti un economic hit man. Y que nadie se entere de tu actividad... ni siquiera tu mujer». Y luego añadió, poniéndose seria: «Cuando uno entra en esto, entra para toda la vida».

Esto fue lo primero que aprendió, cuando fue reclutado en 1971.

"Tu trabajo consistirá en estimular a líderes de todos los países para que entren a formar parte de la extensa red que promociona los intereses comerciales de Estados Unidos en todo el mundo. En último término esos líderes acaban atrapados en la telaraña del endeudamiento, lo que nos garantiza su lealtad. Podemos recurrir a ellos siempre que los necesitemos para satisfacer nuestras necesidades políticas, económicas o militares. A cambio, ellos consolidan su posición política porque traen a sus países complejos industriales, centrales generadoras de energía y aeropuertos. Y los propietarios de las empresas estadounidenses de ingeniería y construcción se hacen inmensamente ricos."


Perkins trabajó más de una década para lo que el llama "corporatocracia" y formó parte activa de casos tan sangrantes como Ecuador o Panamá. Especialmente en estos dos países fueron el ejemplo de lo que pasa cuando los gánsteres económicos fracasan.

"cuando nosotros fracasamos interviene otra especie mucho más siniestra, la que nosotros, los gángsteres económicos, denominamos chacales.Los chacales siempre están ahí, agazapados entre las sombras. Cuando ellos actúan, los jefes de Estado caen, o tal vez mueren en «accidentes» violentos. Y si resulta que también fallan los chacales, como fallaron en Afganistán e Irak, entonces resurgen los antiguos modelos. Cuando los chacales fracasan, se envía a la juventud estadounidense a matar y morir."

Los chacales mataron a Jaime Roídos y Omar Torrijos en apenas dos meses, al comienzo de la era Reagan.

"Algunos preferirían achacar nuestros problemas actuales a una conspiración organizada. Ya me gustaría que fuese tan sencillo. A los conspiradores se les puede capturar y llevar ante los tribunales. Pero este sistema nuestro lo impulsa algo mucho más peligroso que una conspiración. Lo impulsa, no un pequeño grupo de hombres, sino un concepto que ha sido admitido como verdad sagrada: que todo crecimiento económico es siempre beneficioso para la humanidad y que, a mayor crecimiento, más se generalizarán sus beneficios."



"Acumulativamente, la integración del mundo en un solo conjunto, sobre todo en términos de globalización económica con las míticas propiedades del «libre mercado», representa un auténtico «imperio» por derecho propio [...] Ningún país del mundo ha logrado resistir el magnetismo ineluctable de la globalización. Pocos escapan a los «ajustes estructurales» y los «condicionamientos» del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional ni a los arbitrajes de la Organización Mundial del Comercio, cuyas instituciones financieras, por más que inadecuadas, determinan todavía el significado de la globalización económica, cuáles son sus reglas y cómo se recompensa la sumisión y se penalizan las infracciones. Es tal el poder de la globalización que la generación actual probablemente presenciará la integración de todas las economías nacionales del mundo en un solo sistema de mercado global, libre pero no equitativo."

Jim Garrison, American Empire: Global Leader or Rogue Power?, Berrett-Koehler Publishers, Inc., San Francisco, 2004, p. 38.


"El 20 de diciembre de 1989 el planeta asistió con asombro al ataque lanzado por Estados Unidos contra Panamá poniendo en juego un volumen de medios aéreos nunca visto, según se dijo, desde el final de la Segunda Guerra Mundial . Fue un ataque sin provocación previa dirigido contra población civil. Panamá y su pueblo no representaban absolutamente ningún peligro para Estados Unidos ni para país alguno del planeta. En todas partes los políticos, los gobiernos y la prensa denunciaron la acción unilateral de Estados Unidos como una violación flagrante del derecho internacional."

Si esa operación militar se hubiese dirigido contra un país responsable de perpetrar genocidios u otros delitos contra los derechos humanos -digamos, el Chile de Pinochet, el Paraguay de Stroessner, la Nicaragua de Somoza, El Salvador de Roberto D'Aubuisson o el Irak de Saddam- el mundo tal vez lo habría entendido. En cambio Panamá no había hecho nada de ese género, sólo había tenido la osadía de contrariar las voluntades de un puñado de poderosos, políticos y ejecutivos empresariales. Se había empeñado en hacer cumplir el tratado del Canal, había tenido conversaciones con reformadores sociales y había estudiado la posibilidad de construir un nuevo canal con financiación japonesa y empresas constructoras japonesas. Por lo cual tuvo que sufrir consecuencias devastadoras.

Como dijo Noriega:

"Quiero dejarlo bien claro: la campaña de desestabilización lanzada por Estados Unidos en 1986, y que culminó en la invasión de 1989, fue resultado del rechazo estadounidense de cualquier supuesto en que el futuro control del canal de Panamá se transfiriese a manos de un Panamá soberano e independiente, con el apoyo de Japón [...] Mientras tanto, Shultz y Weinberger, escudados en las apariencias de funcionarios que trabajaban por el interés público y explotando la ignorancia popular en cuanto a los poderosos intereses económicos que en realidad representaban, montaban la campaña de propaganda dirigida a liquidarme."

Toda la justificación oficial de Washington para la operación se centró en su persona. Noriega era el único argumento de Estados Unidos para enviar a sus jóvenes, hombres y mujeres, a arriesgar la propia vida y la conciencia en la matanza de un pueblo inocente, incluido un número incontable de niños. Noriega fue descrito como un malvado, un enemigo del pueblo, un monstruo del narcotráfico. Y en tanto que tal, suministraba a la administración el pretexto para la mastodóntica invasión de un país de dos millones de habitantes... a los que la casualidad había colocado en uno de los pedazos de tierra más codiciados del mundo.


La administración Bush podía haber acallado los rumores que la tildaban de «pelele», pero quedaba el problema de la legitimidad, de parecer unos matones sorprendidos en pleno acto de terrorismo. Se reveló que, durante tres días, los militares habían prohibido a la prensa, a la Cruz Roja y a otros observadores ajenos la entrada en las zonas duramente bombardeadas, mientras los soldados incineraban y enterraban a las víctimas. La prensa hizo muchas preguntas acerca de cuántas pruebas de atrocidades y otros actos delictivos se habían destruido y acerca de cuántos habían muerto por denegación del auxilio médico. Pero nadie contestó a esas preguntas.


Cheney, el secretario de Defensa, cifró el número de víctimas mortales en unas quinientas o seiscientas, pero algunas organizaciones independientes de defensa de los derechos humanos calculan que fueron de tres mil a cinco mil, y además otros veinticinco mil ciudadanos perdieron sus viviendas . Noriega fue detenido, enviado en avión a Miami y sentenciado a cuarenta años de cárcel. En aquella época, era la única persona de Estados Unidos oficialmente clasificada como prisionero de guerra.


En Estados Unidos, pocos repararon en la tropelía ni en los delitos perpetrados por Washington. Hubo poca cobertura por parte de la prensa impresa. A esto contribuyó cierto número de factores: la deliberada política de las autoridades, llamadas de la Casa Blanca a los editores de los periódicos y a los ejecutivos de las televisiones, congresistas que no se atrevieron a interpelar no fuesen ellos los tildados de «peleles» y periodistas persuadidos de que la opinión pública reclama héroes y no le interesa la objetividad.

Peter Eisner, redactor de Newsday y reportero de la Associated Press que cubrió la invasión de Panamá declaró:

Mi análisis de la situación política y mi actividad informativa en Panamá antes, durante y después de la invasión me llevan a concluir que la invasión de Panamá por Estados Unidos fue un abominable abuso de poder. Esa invasión sirvió principalmente a los fines de unos políticos estadounidenses arrogantes y a los aliados panameños de éstos, al precio de un considerable derramamiento de sangre.


Perkins se pregunta:

"¿Cuántas decisiones, incluidas las de gran trascendencia histórica que afectan a millones de personas, van a cargo de hombres y mujeres movidos por afanes personales, en lugar de por el deseo de hacer lo que es justo? ¿Cuántos de nuestros altos funcionarios actúan a impulsos del deseo de enriquecimiento personal, en lugar de por el interés público? ¿Cuántas guerras habrán estallado sólo porque un presidente no quiere que sus conciudadanos le tengan por un «pelele»?"


El esclavista a la antigua usanza se decía a sí mismo que su comercio trataba con una especie no del todo humana, a cuyos individuos ofrecía la oportunidad de convertirse al cristianismo. Al mismo tiempo, entendía que los esclavos eran indispensables para la supervivencia de su propia sociedad, de cuya economía constituían el fundamento. El esclavista moderno se convence a sí mismo (o a sí misma) de que es mejor para los desesperados ganar un dólar al día que no ganar absolutamente nada. Y además se les ofrece la oportunidad de integrarse en la más amplia comunidad global. Él o ella también comprenden que esos desesperados son esenciales para la supervivencia de sus compañías, y que son los fundamentos del nivel de vida que sus explotadores disfrutan. Nunca se detienen a reflexionar sobre las consecuencias más amplias de lo que ellos y ellas, su nivel de vida y el sistema económico en que todo eso se asienta están haciéndole al planeta ni sobre cómo, finalmente, todo eso repercutirá en el porvenir de sus propios hijos.




"Durante tres decenios, miles de hombres y mujeres han participado en la tarea de llevar a Ecuador hasta la endeble posición en que se halla a comienzos del milenio. Algunos de ellos, como yo, sabían lo que estaban haciendo. Pero la gran mayoría se limitó a aplicar lo que se les había enseñado durante sus estudios de administración de empresas, ingeniería o derecho, o se limitaron a emular el ejemplo de los jefes que, como yo, ejemplificaban el funcionamiento del sistema mediante su propia avidez y aplicaban el sistema de premios y castigos dirigido a perpetuar dicho sistema. Estos participantes se veían a sí mismos llenos de buenas intenciones, como poco, y los más optimistas consideraban que estaban ayudando a un país empobrecido."

"Inconscientes y engañados, o autoengañados en muchos casos, sí, pero no juramentados en ninguna conspiración clandestina. Esos actores eran producto de un sistema que lleva adelante la forma de imperialismo más sutil y más efectiva que el mundo haya visto nunca. Nadie tuvo que salir a buscar hombres y mujeres que se dejasen seducir por sobornos o por amenazas: estaban ya reclutados por las compañías, los bancos y las agencias de la administración. Los sobornos consistían en salarios, incentivos, planes de pensiones y pólizas de seguros. Las amenazas se basaban en la sanción social, la presión de los rivales y el tema tácito de la futura educación de los hijos."

----La relación de rentas entre el quinto de la población mundial habitante de los países más ricos y el quinto que ocupa los países más pobres era de 30 a 1 en 1960, y ha pasado de 74 a 1 en 1995 . Pero el Banco Mundial, la Agencia de Desarrollo Internacional estadounidense, el FMI, y los demás bancos, corporaciones y gobiernos implicados en la «ayuda» exterior todavía nos cuentan que están haciendo su trabajo, que se están consiguiendo progresos.----

----Gracias a las proyecciones de «ciencias» tan poco imparciales como la econometría y la estadística, si usted bombardea una ciudad y luego la reconstruye, los datos reflejan un pasmoso pico de crecimiento económico.----

La mayoría de nuestros periódicos, revistas y casas editoriales pertenece a las gigantescas corporaciones internacionales y está manipulada por ellas. Los medios de comunicación son parte de la corporatocracia.

La próxima vez que experimente la tentación de salir de compras, no lo haga. Lea un libro, haga ejercicio, siéntese a meditar. Recorte gastos de vivienda, de fondo de armario, de coche, de la oficina, y de casi todos los demás aspectos de la vida. Proteste contra los tratados de «libre» comercio y contra las compañías que explotan a las gentes desesperadas en los talleres de la economía sumergida, o que se dedican a saquear el medio ambiente.

Un libro muy recomendable.

http://www.johnperkins.org/

Entrevista con Jonh Perkins